Fue una experiencia diferente, muy enriquecedora. Estábamos presentes cuatro personas, tres eran participantes, una colega a la que aprecio mucho que debía retirarse y la hora de comenzar el taller. Qué hacer? Lo primero que se me ocurrió fue suspender y darles la posibilidad de elegir otra propuesta.
Los tres acordaron que querían quedarse y trabajar con lo que se pudiera.
Así fue que comenzamos a conectarnos con distintos tipos de puertas, jugamos corporizándolas, teníamos todo el tiempo y el espacio para nosotros. Fueron registrando qué estrategias utilizaban para abrir las puertas con las que se encontraban. Lúdico y profundo. Luego ensueño dirigido, para este momento Susana, mi amiga y colega había regresado y se sumó al trabajo. Los fui guiando a encontrarse con aquella puerta que conduce a lo desconocido, aquello que aún no nos animamos a explorar desde el rol profesional, que encontraron, que observaron, que emociones se despertaron. Allí recorrer ese espacio nuevo, desconocido, resignificándolo. Traerse una foto, la que aparezca con más insistencia.
Cada uno pudo armar su foto utilizando a los compañeros como auxiliares y asi se encontró cada uno con la sorpresa, el encanto, la emoción, el proyecto, la elección. Distintos sentires, distintos recorridos, importantes, profundos, de mucho aprendizaje. Aquí las fotos de los integrantes.
Finalmente me di cuenta que también había abierto una puerta en mi vida. la de Psicodramatear con pequeños grupos. Se puede y se trabajo muy bien cuando hay decisión y deseo puesto en ello.
Los tres acordaron que querían quedarse y trabajar con lo que se pudiera.
Así fue que comenzamos a conectarnos con distintos tipos de puertas, jugamos corporizándolas, teníamos todo el tiempo y el espacio para nosotros. Fueron registrando qué estrategias utilizaban para abrir las puertas con las que se encontraban. Lúdico y profundo. Luego ensueño dirigido, para este momento Susana, mi amiga y colega había regresado y se sumó al trabajo. Los fui guiando a encontrarse con aquella puerta que conduce a lo desconocido, aquello que aún no nos animamos a explorar desde el rol profesional, que encontraron, que observaron, que emociones se despertaron. Allí recorrer ese espacio nuevo, desconocido, resignificándolo. Traerse una foto, la que aparezca con más insistencia.
Cada uno pudo armar su foto utilizando a los compañeros como auxiliares y asi se encontró cada uno con la sorpresa, el encanto, la emoción, el proyecto, la elección. Distintos sentires, distintos recorridos, importantes, profundos, de mucho aprendizaje. Aquí las fotos de los integrantes.
Finalmente me di cuenta que también había abierto una puerta en mi vida. la de Psicodramatear con pequeños grupos. Se puede y se trabajo muy bien cuando hay decisión y deseo puesto en ello.
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